Columna invitada

El 'valor' de la responsabilidad

La responsabilidad social en las empresas les genera un valor agregado, dice Itzel Cruz López; se espera la norma ISO 26000 que permitirá certificar las organizaciones socialmente responsables.

Por: Itzel Cruz López* |
Viernes, 24 de septiembre de 2010 a las 06:00
CIUDAD DE MÉXICO — Novedoso en estos días en México resulta ser la responsabilidad social empresarial (RSE), la cual se está empleando incluso como herramienta estratégica para generar valor en las empresas, lo cual implica el generar valor agregado no sólo a sus accionistas sino también a los diversos grupos de interés con los cuales interactúan. En relación a esta generación de valor se plantea a la  empresas con un nuevo enfoque al desarrollo de sus empleados, accionistas y a la comunidad. 

Hace 40 años este concepto en la empresa hubiera estado fuera de lugar, y seguramente Milton Friedman se hubiera reído ante este planteamiento, pues fue él quien en 1970 afirmó en varias ocasiones  que "la única responsabilidad de la empresa correspondía a maximizar el beneficio con el único límite de la ley y las costumbres mercantiles" (32,-33), por tanto el concepto de  RSE era muy diferente a lo que se plantea hoy en día.

Quien hubiera imaginado que años después, a inicio de los años 90's, en el Foro de Davos se generara el gran choque de Organizaciones No Gubernamentales (ONGs) manifestándose contra las grandes compañías internacionales participantes en el foro, por la regulación de la conducta de las compañías con el fin de evitar que el capitalismo globalizado absorbiera sin medida la riqueza de los consumidores, principalmente en países en vía de desarrollo. Con este enfrentamiento se abrió la puerta a una nuevo cuestionamiento: ¿la globalización incentivarían la depredación de las los recursos sin importar el costo?

Por otro lado, también en la década de los 90´s, escándalos de ética empresarial relacionados a empresas internacionales, "como Enron y Arthur Andersen, empezaron a  alertar  no sólo a los inversionistas, sino a los propios reguladores" (De la Cuesta, 2004, p.50), pues una vez que sucedieron, los  efectos a nivel mundial no se hicieron esperar.

Ante estas exigencias las compañías internacionales empezaron a enfrentarse a grandes retos que no habían sido tan explícitamente puntualizados, sobre todo en cuestiones ambientales y transparencia en su operación. Es este escenario cuando el tema de RSE empezó a plantearse y a gestarse, cuando empezaron a considerarse otros grupos de interés: clientes, comunidades y gobiernos.

Resulta interesante revisar los diferentes conceptos de RSE propuestos  y en particular los elementos que construyen el concepto, pudiéndose mencionar que dichos elementos forman el "papel de la empresa en la sociedad y son la motivación para asumir la RSE  ante quién es responsable la empresas y la gestión de RSE", (Araque y Montero, 2006, p.127).

Así, la Comunidad Europea en el Libro Verde (2001) se plantea a la RSE como un instrumento estratégico para obtener mayor rentabilidad, entendiéndola "como de manera voluntaria por parte de las empresas e incluyendo prácticas complementarias a la gestión normal de la empresa, de preocupaciones sociales y medioambientales en sus operaciones comerciales y en sus relaciones con sus interlocutores" (p.7). La orientación de la Comunidad Europea encuentra sentido en la promoción de prácticas de RSE con un enfoque de desarrollo sostenible.

Ante estas  reflexiones surgieron nuevas concepciones y metodologías para poder identificar los grupos de interés y también para identificar qué era lo que esperaban estos grupos de interés además de productos y servicios, los cuales pueden ser internos y externos.

La RSE en México llegó acompañada inicialmente por el de filantropía empresarial a principios de los años 90´s, posiblemente tras la creación de Centro Mexicano  para la Filantropía (CEMEFI), institución que busca generar sinergia entre los empresarios, las ONGs y la comunidad, posteriormente con la aparición del distintivo Empresa Socialmente Responsable (ESR) con el cual se buscaba incentivar y reconocer las mejores prácticas de RSE en México, pretendiendo estandarizar con ello a la RSE y buscar incentivar la creación de valor de las empresas a través de implementación de esta nueva visión. ¿Cómo y para qué poner en práctica el concepto de RSE?

A partir del nacimiento del distintivo ESR, un número creciente de empresas ha iniciado su interés por estos temas, y buscan obtener este distintivo. Existen empresas continuamente que han ganado este distintivo pero en realidad,  ¿qué significa esto para la sociedad? ¿Cómo puede percibirlo un cliente? ¿Cómo puede beneficiar esto al empleado o proveedor de esa compañía? ¿Cómo lo está valuando el accionista? ¿Cómo han medido ese valor generado por incluir la RSE a su gestión las empresas y obtener un reconocimiento?

A nivel internacional la metodología Global Reporting Initiative (GRI) ha promovido las memorias de sustentabilidad, que si bien es una guía reconocida para poder  presentar reportes, su limitación es que no permite la comparación de empresas y sus resultados de interacción con sus grupos de interés debido a que los puntos a reportar parten de una listado pero son opcionales y corta la continuidad de la información que presentan las empresas.

 En 2010  se espera el lanzamiento de la norma ISO 26000 de Responsabilidad Social, que "será una guía para incorporar la RSE a la gestión empresarial con un enfoque estructurado para implementarla  y en un futuro establecer certificaciones a las organizaciones socialmente responsables" (Puterman, 2010, 1).

Con esta visión de integrar y reportar los resultados de RSE y de sustentabilidad, de obtener distintivos y en un futuro certificaciones  las empresas no sólo ampliaran su visión, sino que fortalecerán la misión de la empresa al plantearla como un agente incluyente, no sólo interesado en lo que puede obtener de los consumidores, de los gobiernos y de las comunidades, sino en oposición preocupadas por su eficiencia en los procesos internos pero también por generar valor a su  entorno, serán empresas del siglo XXI.

Sin embargo quedan algunos cuestionamientos sobre qué tan pasajera será la RSE en México y qué tan responsable socialmente realmente es una empresa.

En el 2009, algunas personas empezaron a cuestionar si la moda de la RSE pasaría debido a la crisis. Ciertamente en aquellas empresas que han tomado esta tema como un requisito o como algún tipo de  publicidad los recortes a estos presupuestos se dieron, pero ¿qué pasó en aquellas empresas  donde la RSE  ha empezado a ser estratégica o quién se identifica con  el programa por estar vinculado a la comunidad?, ¿dónde se presentaron los mayores recortes de empleados?  ¿Acaso alguna de estas empresas que utilizan a la RSE como herramienta estratégica no sólo no disminuyó sus presupuestos, sino que los incremento en la crisis? ¿Acaso las empresas con las RSE estratégica mantuvieron sus estabilidad e incluso incrementaron sus ganancias?

Si bien las memorias de sustentabilidad y en futuro la norma ISO 26000 son guías en cómo implementar la RSE y reportar los elementos de la responsabilidad, no responden al cuestionamiento de qué tan responsable socialmente es una empresa, ni proporcionan una metodología en México para medir el valor generado a los diversos grupos de interés a través de un programa de RSE.

La respuesta a estas preguntas aún no ha sido contestada y mientras exista este vacío entre cómo medir el valor de la RSE en la empresa y sus beneficios a los grupos de interés,  las compañías que aún no se ha integrado a esta visión seguirán percibiendo a RSE como un gasto y no como una herramienta estratégica para generar valor.

*La Mtra. Itzel Cruz López es, aspirante al Doctorado en Administración de la Universidad Anahuac del Sur, y es dirigida por Dr. Carlos Miguel Barber Kuri


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