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Columna invitada

¿Por qué las personas siguen a un líder?

Un líder es el modelo a seguir y a quién recurrir por simple naturaleza, dice el doctor Barber Kuri; el liderazgo implica convicción y claridad para encontrar soluciones eficaces, siempre aprendiendo.

Por: Dr. Carlos Miguel Barber Kuri* |
Martes, 10 de mayo de 2011 a las 06:00
¿Por qué cuando las cosas van mal, las personas volteamos a ver a nuestros líderes...?

A veces por la esperanza que se tiene de que en ellos vamos a encontrar la respuesta a los problemas, o bien, porque en ellos radica la autoridad o el poder para poder resolver la situación adversa que se presenta. En otras ocasiones, un líder se comporta como aquel modelo-modélico que seguimos "por el simple hecho de existir" (Fullat O, 2002) y en otras ocasiones porque son precisamente los líderes los que tienen la convicción y claridad de cómo se está dando la mecánica operativa de las relaciones entre individuos o entre los objetos.

Lo cierto es que un líder genuino sabe que en él descansan las esperanzas, aspiraciones, voluntades y necesidades de más de una persona.  Los líderes, con su actuar, sus palabras, su forma de proceder, dan confianza o intimidan, infunden tranquilidad o nerviosismo, inspiran aquella convicción de dar la firmeza para alcanzar el triunfo o trasminan un dejo de sentimiento que tergiversa hacia la derrota.

Los líderes siempre están, por tanto, emitiendo un mensaje.  "Todo el mundo voltea a ver siempre al líder" (Nicholson N., comunicación personal, 2011) y por lo tanto el líder debe comprender que es importante el saberse controlar y comportar, que es una figura pública y que representa la voz de todos aquellos que, por su voto y unión, le dieron la facultad para ser liderados por él.  

Para los líderes, los retos son importantes y debe reconocérseles como oportunidades para crecer, no obstante, nunca se debe permitir que un reto se convierta en una crisis, y de ser así, procedente es entonces saberla manejar o afrontarla.  Por eso, los líderes no sólo se dan la oportunidad de intentar y enfrentar la adversidad, sino que reconocen que en los retos hay una gran oportunidad para aprender, por lo que también se dan permiso incluso de equivocarse en el intento. "Si se falla, habrá siempre otra oportunidad de seguir intentando, innovando, tratando..." (Goleman, comunicación personal, 2011).

De ahí que los líderes tengan el don de saber observar, identificar las tendencias, reconocer aquello "que mueve los corazones o la razón de las personas" (Vega J., comunicación personal, 2011). Pero cuando todo se lleva a cabo y los resultados son positivos, el líder entiende también que su éxito alcanzado es pasado, y el pasado, pasado es. Un líder siempre vive el presente, aprende de su pasado pero se proyecta en todo momento hacia el futuro.

¿Qué es lo que los líderes tienen entonces en común? Puede ser que la respuesta esté en la forma como logran identificar e influenciar su visión en los demás.  Los líderes se conocen a sí mismos y saben cuáles son sus fortalezas y sus debilidades. Tienen el don para que las personas se comprometan con su ideal y con su visión, esa visión que viene "de muy adentro de los mismos líderes" y en función del entendimiento del ser humano, como si fuese una filosofía de la mente y de la vida (Vega, 2011).

Y todo esto sólo se gana "amándose uno mismo, creyendo en uno mismo" (Nicholson N., 2011). Representa por tanto la habilidad para sostener los conceptos de los cuales se tiene total convicción, pero también implica la honestidad de cambiar aquellos otros que pudieran estar equivocados.

Es un sentimiento de no perderse a sí mismo si se falla, sino de encontrarse con quién realmente uno quiere y con lo que uno quiere. Por ello, para los líderes, "el conflicto es simplemente una parte intrínseca de la naturaleza humana. Ganarán los que puedan reconocer las señales a tiempo y enfrentar el problema abiertamente". (Nicholson N., 2011).

El liderazgo genuino es intrínseco al líder, no puede ser facultado u otorgado, sino que proviene del decoro humano más auténtico que enaltece al ser humano y trasciende en los demás.  De ahí que un líder sea reconocido, pues en su acción estará su trascendencia hacia los demás.  Finalmente, "todo lo que hacemos en vida, trasciende en la eternidad..." (Séneca).

*Director Institucional - División de Negocios, UVM; carlos.barber@uvmnet.edu   ÁREA DE EXPERTISE:   GESTIÓN EMPRESARIAL

 

 

 


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