Columna invitada

Los temas más controversiales de 2011

Hay un abismo entre la recuperación lenta de EU y la entrada de una recesión, advierte Juan Musi; aunque México no tenga problemas enfrentando la crisis, su dependencia hacia EU podría perjudicarlo.

Por: Juan Musi Amione* |
Lunes, 04 de julio de 2011 a las 06:09

CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) — Al momento de escribir este artículo, existen ciertos temas sobre los que persiste incertidumbre. Ellos son:

Desaceleración económica en Estados Unidos.

Al hablar de dicho país, debemos recordar que representa el 28% de la economía mundial; por eso, lo que ahí suceda tiene repercusión en todo el mundo.  Es un hecho que su ritmo económico se ha desacelerado. La mayoría de los indicadores económicos muestran esa tendencia, pero éste es un debilitamiento dentro de una recuperación.

Sería difícil concebir una recuperación que no hiciera pausa, o que no tuviera correcciones intermedias.  En ese sentido, concordamos con el presidente de la Reserva Federal (Fed), al decir que la velocidad de esta recuperación es frustrantemente lenta, pero hay un abismo entre una recuperación lenta y una recesión. 

En conclusión: la inercia que ya trae la economía estadounidense, aunada a los bajos precios del petróleo y al crecimiento de las economías emergentes, llevarán a que el crecimiento mundial sea mejor en el segundo semestre que en el primero.

Aprobación en el Congreso estadounidense sobre el límite de endeudamiento.

Así como no se concibe una economía global sin los Estados Unidos, tampoco se puede concebir al Congreso de dicho país sin ponerse de acuerdo en cuanto al límite de su déficit. Igualmente impensable sería el hecho de que alguna calificadora se atreviera a bajar o simplemente sugerir bajarle la calificación crediticia; hacerlo repercutiría gravemente sobre la calificación de la deuda soberana de todos los países.

Es cierto que la deuda estadounidense es muy grande y que, como porcentaje de su producto interno bruto, llama mucho la atención; pero también es cierto que el dinamismo y la recuperación de esa economía podrían obtenerse en el mediano y largo plazo.

Es indispensable que se tomen acciones para disminuir la deuda estadounidense. La fecha límite es el dos de agosto próximo. Antes, los demócratas y los republicanos deberán ponerse de acuerdo.

Grecia y Europa.

Muy pronto se estará votando en Grecia por la aprobación de un plan que permita recortar el gasto y no declarar la imposibilidad de pago de la deuda.  Este plan ha sido propuesto por el Primer Ministro Georges Papandreu. La votación será muy apretada, ya que se requieren más de 151 votos. Aprobar este plan de austeridad supone mayores impuestos, menos subsidios, mayor edad para el retiro y menos beneficios al desempleo, lo cual puede tener consecuencias sociales importantes. Aunque nadie le quiera llamar reestructuración, eso es en última instancia: ya salirse de la Unión Europea y devaluar la moneda es admitir el fracaso de la Unión y abrir la puerta para que otros países opten por lo mismo.

Debemos enfrentar estos escenarios con optimismo. México puede hacerlo sin mayores problemas, ya que su salud financiera es muy buena. Sin embargo, no podemos descartar un efecto importante como resultado de un menor crecimiento en los Estados Unidos, debido a la dependencia que tenemos de ellos.

Estas tres variables, sin duda, determinarán el crecimiento económico mundial,  el rumbo de los mercados, la posible reelección del presidente Obama, el éxito o el fracaso de Bernanke y la Fed, así como el éxito o el fracaso de la Unión Europea.

*El Ing. Juan Musi Amione estudió Ingeniería Industrial en la Universidad Iberoamericana y posee una Maestría en Finanzas por la Universidad Anáhuac. Actualmente es Director General de Somoza Finamex, firma especializada en inversiones. Es miembro del IMEF desde el año 2007, organismo profesional en el cual preside el Comité Técnico Nacional de Intermediación Financiera y Bursátil.


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