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Columna invitada

Trabajar en equipo desde el aula

Un valor agregado en el empleado es el trabajo en colaboración, dice la especialista Dulce Portillo; es fundamental que las escuelas promuevan el aprendizaje basado en cooperación, añade la experta.

Por: Dulce María Portillo Mares* |
Viernes, 29 de julio de 2011 a las 06:06
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) — Hoy día es muy significativo para muchas organizaciones: la contratación y la retención de personas con talento fuera de lo común. Vivimos la época en donde el valor agregado ya no es un concepto inherente sólo para productos o servicios, también se traslapa a las personas que, gracias a su imaginación y creatividad, logran explotar al máximo su capital intelectual, aportando al negocio estrategias asombrosamente exitosas a través de redes de cooperación.

Uno de los puntos considerados de alto valor en los individuos dentro de la organización es la capacidad de transmitir motivos para vender mejor su marca al exterior, pero también al interior de la organización con sus compañeros, jefes o subordinados, y para lograrlo deben tener altamente desarrollada la habilidad  para el trabajo colaborativo.

Para Díaz-Barriga y Hernández, no toda actividad que se realiza en "grupo" implica cooperación, y señala que con frecuencia, los "trabajos en grupo" conllevan una división inequitativa del trabajo, en donde los intercambios constructivos entre los participantes no ocurren. Para que tengan el carácter cooperativo, se requiere que los miembros del grupo procuren obtener productos que resulten ser beneficiosos para todos, de tal suerte que se maximice el aprendizaje propio y el de los demás.

Entonces ¿cómo puede una institución educativa coadyuvar a que sus egresados adquieran y/o puedan potenciar  la habilidad para el trabajo colaborativo, tan demandado en el campo laboral?

Es fundamental que la escuela cuente con procesos educativos aptos para que sus docentes y estudiantes desempeñen roles distintos a los tradicionales en la formación, entre otras cosas se debe promover el aprendizaje basado en la cooperación, de modo que los estudiantes aprendan habilidades sociales, con la finalidad de cumplir con los propósitos establecidos, así como planificar, guiar y evaluar sus actividades individuales y las de los integrantes del equipo, que para lograrlo se debe trabajar con aulas más inclusivas y democráticas.

Es recomendable también apoyarse en los cuatro pilares del aprendizaje planteados en el Informe de la Comisión Internacional para el Desarrollo de la Educación: aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a vivir juntos y aprender a ser; así los alumnos estarán adoptando el trabajo colaborativo debido a que está alineado con estos pilares, principalmente en la relación con la construcción de espacios sociales para la convivencia en la escuela, contribuyendo a potenciar las dimensiones del ser, referidas a la apropiación del conocimiento y al desarrollo de habilidades, actitudes y valores. Esto reflejará el compromiso con la formación integral del ser humano.

Si el futuro profesionista vive desde etapas tempranas una interacción activa con proyectos compartidos entre la institución educativa, sus docentes y organizaciones públicas o privadas, estará  relacionándose con modelos muy parecidos a los que enfrentará en el campo laboral, esto contribuirá también a que sea más fácil la transición del estudiante al individuo económicamente activo, a fin de adoptar como una de sus prioridades el actuar colectivamente, debido a que ya tuvo la oportunidad de entender la importancia de ello.

El trabajo colaborativo es educable, por ende en la medida que el alumno lo viva y supere los conflictos para utilizarlo, no sólo obtendrá una ventaja competitiva en su ámbito laboral  también estará otorgando una distinción a la institución de la que egrese.

*La autora pertenece a la Dirección de la División de Negocios de la Universidad del Valle de México, Campus Toluca.


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