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Columna invitada

Lehman Brothers, ¿lección no aprendida?

EU descartó salvar al banco para evitar una ola de rescates a otras entidades, dice Mario Vergara; el disparador real de la crisis no fue su quiebra, sino las malas prácticas del sector hipotecario.

Por: Mario Vergara Talamantes* |
Martes, 11 de octubre de 2011 a las 06:04

CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) — El pasado 15 de septiembre se cumplieron 3 años de la mayor bancarrota en la historia de los Estados Unidos, la quiebra del banco de inversión Lehman Brothers (Lehman).

Todavía hoy se discute si el Gobierno norteamericano hizo lo correcto al presionar a Lehman a que presentará su solicitud de quiebra o si lo debería haber rescatado; incluso muchos analistas piensan que al no rescatar al banco, los problemas de los mercados se agudizaron, precipitándose con mayor fuerza la crisis. Un apoyo del Gobierno a Lehman hubiera tenido un costo de alrededor de 50 billones de dólares, mucho menor a la pérdida de valor de alrededor de 700 billones de dólares que en realidad se presentó.

Lo más increíble es que todavía no existe total acuerdo sobre si la decisión de no rescatar a Lehman fue la correcta, y muy posiblemente hoy ya estamos en los albores de una nueva crisis.

Lo peor es que aparentemente no aprendemos. Carmen Reinhart, en su libro ‘This time is different. Eight Centuries of Financial Folly', introduce un concepto interesante: no importan las diferencias o los elementos en los que se manifiesta la crisis, "hemos estado aquí antes", y pensamos que "lo que les pasó a otros no nos va a pasar a nosotros"; sin embargo, vuelve a pasar.

En este sentido, considero que vale la pena recordar cómo se originó la quiebra de Lehman, porqué el Gobierno no lo rescató, qué se ha hecho y cuál es la problemática actual que puede desencadenar una nueva crisis. En la primera entrega se presenta una breve introducción sobre la situación de la institución financiera al momento de la quiebra; porqué el Gobierno no rescató a Lehman. En una segunda entrega se presentan algunas conclusiones generales de la crisis de 2008 y algunos problemas que están enfrentando algunos bancos el día de hoy.

El lunes 15 de septiembre de 2008 se anunció la solicitud de quiebra de Lehman. Esta solicitud se dio después de infructuosas negociaciones para que alguna otra entidad bancaria lo adquiriera o que el Gobierno de los Estados Unidos lo rescatara; ninguno de los dos eventos sucedió. El Gobierno llevó a cabo una serie de rescates; sin embargo, el único banco que no rescató fue Lehman.

El modelo de negocios de Lehman era el modelo clásico de los bancos de inversión estadounidenses, el cual asumía riesgos muy importantes con altos niveles de apalancamiento. A principios de 2006 adoptó una estrategia más agresiva: cambió de ser un banco que se especializaba en el negocio de "movimiento"; es decir, de originar activos para posteriormente bursatilizarlos, sindicarlos o distribuirlos a otros intermediarios, a ser un negocio de "almacenamiento", lo que significaba hacer grandes inversiones usando su propio balance.

En 2008 Lehman había sido uno de los más importantes suscriptores de derivados de crédito del mercado subprime conocidos como MBS (mortgage backed securities, por sus siglas en inglés) y CDO (collateralized debt obligations, por sus siglas en inglés). También tenía importantes inversiones en activos inmobiliarios comerciales. Como resultado de esta estrategia de alto crecimiento con alto riesgo, los activos aumentaron en el periodo 2003-2007 de 354 billones a 814 billones de dólares, incrementando su nivel de apalancamiento a más de 30 a 1. A principios de 2008 Lehman tenía aproximadamente 80 billones de dólares de activos inmobiliarios en su propio balance.

En el momento de la quiebra, la entidad bancaria poseía activos por aproximadamente 600 billones de dólares, 8,000 subsidiarias, 10,000 contratos de derivados que generaban aproximadamente 1.7 millones de transacciones, y 26,000 empleados.

Durante el 2008, Lehman sufrió problemas de suficiencia de capital, falta de liquidez y un nivel muy bajo de confianza del mercado. Un indicador de ello era el importante incremento en el costo para asegurar su deuda. Cualquiera de estos problemas para un banco pueden llevarlo a la quiebra, y en el caso de Lehman se presentaron de forma simultánea.

EU deja quebrar a Lehman

Cuando se trata del rescate de un banco, no sólo se debe considerar que los accionistas perderán el control del banco y en consecuencia de los recursos invertidos, sino también es necesario que se tomen en cuenta los mecanismos que se utilizarán para disminuir los problemas operativos que se presentarán en el mercado, así como disminuir los costos del rescate.

Cuando el estado interviene en una crisis bancaria, debe tener como objetivos prioritarios: i) mantener la solidez y seguridad del sistema bancario; ii) propiciar que no se cierre el otorgamiento de crédito a las empresas y familias; y iii) mitigar las fallas del mercado debido a la presencia de información asimétrica y costosa.

Un concepto subyacente que jugó un papel central en toda esta crisis fue el de ‘moral hazard'. En 2008 el secretario del Tesoro señaló que "el moral hazard es algo que no se debe tomar a la ligera", enfatizando que cuando un Gobierno rescata a un banco privado se dan incentivos a otros bancos para asumir un comportamiento indeseable. Consideraba que no era correcta la idea de que con el dinero de los contribuyentes se salvara a Lehman.

Recodemos que la Reserva Federal (Fed) no supervisaba directamente a Lehman Brothers; quien lo supervisaba directamente era la Securities and Exchange Commission (SEC).

A partir de marzo de 2008, la relación de la Fed con Lehman se intensificó ya que se pusieron en operación dos programas para dar liquidez a las instituciones financieras. Lehman accedió a ambos programas, con lo que estableció grupos para monitorear a los bancos de inversión y recuperar sus recursos; y por el otro, que los bancos de inversión continuaran trabajando para mejorar su liquidez y su fortaleza financiera.

El objetivo de la Fed era recuperar sus recursos, y en el periodo marzo a septiembre de 2008 presionó a la administración de Lehman para que encontrara una solución a sus problemas de capital y de liquidez. La única solución posible era una fusión, pero el Gobierno consideraba que Lehman no debía ser rescatado con el dinero de los contribuyentes.

El disparador de la crisis de Lehman fue el rescate de las dos grandes agencias hipotecarias gubernamentales Fannie Mae y Freddie Mac, quienes tenían implícitamente el apoyo del Gobierno federal, ya que generó preocupación por parte de los intermediarios financieros que buscaron proteger sus balances. Lehman enfrentó problemas de liquidez, ya que sus contrapartes no querían establecer transacciones con el banco de inversión, por lo que este problema se convertiría en una cuestión de solvencia, a menos de que alguna otra institución financiera lo rescatara.

Para ello se requería un potencial adquiriente y que la Fed garantizara las obligaciones producto de operaciones que tuviera Lehman entre la fecha de la firma de la adquisición y el cierre. Esta garantía era muy importante porque permitía asegurar la operación de Lehman, otorgando protección a las contrapartes durante un periodo de vulnerabilidad. Esta garantía es un elemento fundamental en cualquier operación de rescate.

¿Por qué la Fed, cuando se presentó el problema de la garantía, no garantizó  las obligaciones que tenía pendientes Lehman? En ese momento la Reserva Federal no tenía autoridad para proporcionar ese tipo de garantías, ya que podría poner en riesgo a los contribuyentes en todas las operaciones de trading que tenía Lehman.

El Gobierno tomó la decisión de no rescatar a Lehman y una vez que tomo la decisión, la mantuvo, a pesar de las consecuencias. Cuando se cuestionó al Gobierno por qué permitió quebrar a Lehman, respondió que hizo su máximo esfuerzo por ayudar al banco y que éste, con sus malas decisiones, estrategia agresiva y arrogancia, quebró solo.

El ex Secretario del Tesoro comentó que "el Gobierno no tenía las herramientas para apoyar a Lehman y que el banco carecía de la garantía adecuada para asegurar el financiamiento del Gobierno". Sin embargo, se ha cuestionado este comentario porque a final de cuentas, el Gobierno si rescató a diversas instituciones financieras. El presidente de la Reserva Federal señaló en un testimonio que "cualquier intento por salvar a Lehman dentro del marco legal habría sido en vano".

Para la administración de Lehman los culpables de la quiebra fueron los reguladores; sin embargo, creo que esto no es válido. Lehman quebró por sus excesos en la toma de riesgos. La decisión de no rescatarlo, más que una decisión financiera, fue una decisión de política económica, buscando no generar ‘moral hazard'. El verdadero disparador de la crisis no fue la quiebra de Lehman, sino las pobres prácticas de otorgamiento de crédito en el sector hipotecario.

* Mario Vergara Talamantes es profesor de cátedra del Tecnológico de Monterrey, campus ciudad de México.


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