EU, el próximo gigante del petróleo

Se estima que el país sea el mayor productor de crudo en 2020, lo que generará grandes inversiones; el crecimiento del fracturamiento hidráulico está convirtiendo en superávit el déficit de petróleo.

Por: Neil Suslak* |
Miércoles, 21 de noviembre de 2012 a las 18:06

NUEVA YORK — La semana pasada, la Agencia Internacional de Energía (AIE) anticipó un cambio radical en la balanza del poder energético mundial cuando anunció que Estados Unidos está en camino de convertirse en el mayor productor mundial de petróleo en 2020.

La proyección llega en un momento en que el descubrimiento de fuentes confiables de energía doméstica domina las conversaciones en este país y los inversionistas continúan dispersando cantidades récord de capital en el sector.

A menos de una semana de la reelección del presidente Barack Obama y apenas una semana antes del llamado ‘Autumn Statement' de Reino Unido (el pre-informe presupuestario presentado en otoño por el Gobierno), que se espera contenga la propuesta de un plan energético, la predicción de la AIE -si se cumple- tendrá consecuencias de largo alcance y largo plazo.

Las implicaciones de este crecimiento de la oferta ya se están haciendo sentir en la política interna, la geopolítica, la asignación de recursos de las empresas, entre otros frentes.

Las importaciones estadounidenses de crudo han caído 11% este año, y se espera que el país produzca la mayor cantidad de petróleo desde 1991.

Además, aunque alguna vez se previera que el Tío Sam se convertiría en un importador de gas natural, ahora se pronostica que se volverá un importante proveedor de gas natural licuado, con compañías como Cheniere compitiendo por la autorización y construcción de terminales de exportación de gas licuado.

Hay varias maneras para capitalizar este crecimiento que tendrá un impacto correspondiente en el panorama de la inversión energética, particularmente en torno a los siguientes temas:

Avances tecnológicos

Para una industria generalmente considerada conservadora y cautelosa, el actual aumento de la producción nacional de petróleo y gas ha sido notablemente rápido.

Varias fuerzas han impulsado este fenómeno, pero es evidente que los avances tecnológicos han tenido un fuerte impacto.

Los importantes avances en la tecnología de extracción nos han permitido extraer gas de esquisto, esquisto bituminoso y grados ​​de crudo de mayor densidad con una mayor eficiencia de costo, el perfeccionamiento de la tecnología también ha ayudado a hacer frente a los retos asociados con el procesamiento de estos recursos no convencionales.

En particular, el despliegue arrollador de fracturamiento hidráulico (fracking) y la perforación horizontal para descubrir reservas de estos hidrocarburos no convencionales está convirtiendo el déficit de gas y petróleo de Estados Unidos en un superávit.

Sin embargo, el boom tecnológico es más amplio y se centra en los yacimientos de crudo pesado, y en las regiones marinas donde la perforación se enfrenta al reto de ser más y más profunda.

En muchas áreas, las oportunidades se crean todos los días por las tecnologías que pueden hacer que esos recursos estén disponibles a un precio competitivo.

Además, el software también ha desempeñado un papel importante al incrementar nuestra capacidad para analizar cantidades intensivas de datos sísmicos y de otra índole de los yacimientos petrolíferos para ayudar a los productores a encontrar, rastrear y administrar mejor y de una forma más rentable los activos de petróleo y gas.

La inversión en el sector no muestra signos de disminución. De enero de 2011 a abril de 2012, las compañías de petróleo y gas participaron en acuerdos de capital privado por 18,000 millones de dólares, frente a los 4,000 millones de dólares en el periodo 2006 a 2010, según IHS Herold. Parte de este aumento en el valor refleja el crecimiento de la tecnología, que permite un mayor desarrollo de dichos recursos.

A pesar de los numerosos avances tecnológicos que se han hecho ya en la exploración y producción, el desarrollo de muchos de estos recursos de hidrocarburos sigue siendo costoso, lo que significa que más avances se deben lograr a fin de mantener el crecimiento de la producción. Esto es particularmente importante si los precios de los commodities continúan bajos, los precios del petróleo WTI, por ejemplo, han bajado más de un 15% este año.

Sin las nuevas tecnologías para reducir los costos de exploración y producción, la producción de estos nuevos recursos será menos viable económicamente.

Ya estamos presenciando este fenómeno con el gas de esquisto, toda vez que los productores cada vez más se pasan del gas seco al gas licuado como respuesta, en parte, a los bajos precios. Al mismo tiempo, estos precios más bajos han permitido un desarrollo significativo en las plantas de procesamiento a base de etano para los plásticos y otros mercados de productos químicos derivados.

Mayor atención en la eficiencia energética

La dependencia en los combustibles fósiles para la electricidad y el transporte sin duda creará oportunidades en los campos de la eficiencia energética y la tecnología de mitigación de emisiones.

Las mejoras en la eficiencia serán cada vez más importantes mientras consumamos combustibles fósiles y quizás se registre una transición más lenta a las energías renovables, especialmente en el tema de la electricidad, toda vez que el más barato gas natural aumenta el diferencial de precios frente a la mayoría de las formas de energía renovable.

Aunque la AIE destaca el hecho de que EU ha disminuido sus importaciones de petróleo, parte de esta caída se puede atribuir a una disminución en el consumo del país, que ha bajado 8% desde 2006, según el Panorama Energético 2012 de la AIE.

En particular, una parte importante de la caída del consumo ha sido posible gracias a las nuevas tecnologías que reducen el consumo de combustible en el sector del transporte. La mayoría de los vehículos consumen hoy menos combustible de lo que consumían hace cinco años, pues las nuevas tecnologías permiten a los vehículos conseguir más kilometraje por litro y, en consecuencia, reducen también sus emisiones.

Así, aun cuando la financiación de tecnologías limpias parece bajar ligeramente año tras año, la inversión en tecnología energética sigue siendo robusta. Aunque muchas empresas potencialmente revolucionarias están obteniendo capital riesgo, la mayor parte de la inversión es liderada por grandes empresas energéticas de Estados Unidos, Europa, Oriente Medio y otras partes de Asia.

Hoy en día, hay un interés mucho mayor entre los capitalistas de riesgo y las grandes empresas de energía para colaborar y realizar inversiones conjuntas en empresas emergentes a medida que el panorama de la industria cambia cada vez más rápidamente y para identificar soluciones para las enormes oportunidades que se presentan aún para una multinacional.

* Neil Suslak, co-fundador y socio director de Braemar Energy Ventures, tiene más de 20 años de experiencia en la industria de capital riesgo y de banca de inversión, especialmente en el ámbito de la energía. Las inversiones de Braemar Energy Ventures se centran principalmente en empresas del sector de la tecnología energética. Información adicional está disponible en www.braemarenergy.com o en Twitter en @BraemarEnergy.


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