Columna invitada

El futuro económico depende de reformas

México necesita reformas que flexibilicen la política económica, afirma Alfredo Coutiño; el crecimiento del PIB puede superar el 4% en 2013 por la euforia de la aprobación de reformas.

Por: Alfredo Coutiño* |
Martes, 11 de diciembre de 2012 a las 06:00
Las reformas se deben enfocar en el cambio tecnológico, el ahorro, y la inversión. (Foto: Getty Images)
Las reformas se deben enfocar en el cambio tecnológico, el ahorro, y la inversión. (Foto: Getty Images)

CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) — La probabilidad de reformas ha aumentado con la llegada del nuevo Gobierno. Sin embargo, el país necesita no sólo generar cambios estructurales, sino introducir modernización y flexibilidad en la política económica y las instituciones. La aprobación de reformas por sí sola no necesariamente va a generar un impacto en la economía, ya que ello depende del contenido final de las iniciativas.

Es decir, si las reformas aprobadas resultan modificadas, mutiladas o incluso manoseadas, entonces el impacto económico puede ser insignificante. Por el contrario si el nuevo Gobierno demuestra capacidad de liderazgo, el efecto en la economía pudiera darse incluso de manera anticipada.

Este año la economía crecerá a un ritmo similar al del año pasado, a pesar de la prolongada debilidad de la demanda externa. Durante la primera mitad del año, la economía estuvo bajo la influencia de la fase expansiva del ciclo político para luego encontrarse inmersa en la fase de contracción durante el segundo semestre.

Como resultado de ello, el PIB crecerá a un ritmo de alrededor de 3.8% este año, después de situarse en 3.9% en 2011. Así, el ciclo político se ha convertido en un determinante importante del desempeño de la economía cada seis años de elecciones presidenciales.

Dado que la llegada de un nuevo Gobierno normalmente genera retrasos en la ejecución del presupuesto federal y en las decisiones de inversión en el sector privado, se prevé que la economía sólo crecerá 3.5% en 2013.

Sin embargo, no se puede descartar que la economía sorprenda el próximo año, con un crecimiento incluso superior a 4% básicamente como resultado de la euforia generada por la posible aprobación de nuevas reformas durante la primera mitad del año. Todo esto depende de que el nuevo Gobierno demuestre su capacidad de liderazgo político y habilidad negociadora para sacar adelante las reformas desde su primer año en funciones.

El futuro económico del país depende principalmente de los cambios estructurales y la flexibilidad de la política económica. La expansión mexicana se ha limitado a un crecimiento potencial de no más de 2% a lo largo de la década pasada. Es claro que México necesita reformas, pero no sólo aquellas que generan cambios estructurales, sino también de las que modernizan a la política económica.

En el corto plazo, será necesario garantizar que la política económica esté en posibilidad de adecuarse a la realidad del país, al generar la flexibilidad necesaria para responder a los cambios en el ciclo económico. En el mediano plazo, el país necesita fortalecer sus fuentes fundamentales de crecimiento por medio de la implementación de más reformas.

De esta manera se logrará que la economía aumente su capacidad productiva y, en consecuencia, su crecimiento estable. La receta se encuentra en los cambios estructurales que refuercen el ahorro y la inversión, la productividad multifactorial y el cambio tecnológico.

*El autor es director de Moody's Analitics en América Latina.


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