Columna invitada

¿Por qué la innovación es tan difícil?

Muchos los líderes no ven la diferencia entre innovar y su trabajo cotidiano, dice Jeff DeGraff; es necesario aceptar los fracasos y dejar de recopilar datos excesivamente, asegura.

Por: Jeff DeGraff* |
Viernes, 18 de enero de 2013 a las 06:02

Es probable que la innovación no funcione donde tú trabajas, o que sólo funcione durante una parte del tiempo, principalmente a pesar del sistema y los procesos de tu organización. ¿Por qué? Debido a que no comprendes lo que hace al juego de la innovación tan diferente a todo lo que haces en el trabajo y a que no has ajustado tu manual de estrategia para dar cabida a estas diferencias.

La buena noticia es que no estás solo. Muchos de los mejores líderes todavía entienden todo mal cuando se trata de innovación. Entrar en la senda hacia su dominio requiere de una profunda comprensión de lo que no entendemos. Aquí hay cinco verdades sobre la innovación que la mayoría de nosotros no entiende, y la forma de hacer las cosas bien:

Los datos no te llevarán lejos

Los grandes datos (Big Data) no son la gran novedad. La recopilación e interpretación de información para predecir las posibilidades futuras es útil de muchas maneras; las advertencias de huracanes, calificaciones de confianza del consumidor y previsiones de brotes de enfermedades son algunos ejemplos. Al tener acceso a la abundante potencia informática y a un algoritmo funcional o dos, podemos simular cómo los componentes de un evento van a interactuar e incluso predecir el momento de este evento.

Pero ¿qué pasa con los casos en que las causas de los acontecimientos no son bien entendidas y existe mucha variabilidad? ¿Los consumidores en Rusia comprarán este nuevo refresco? ¿Esta nueva molécula realmente curará la terrible enfermedad? ¿Este nuevo sistema de seguridad nos mantendrá a salvo de las fuerzas hostiles? Cuanto mayor sea la magnitud y la volatilidad de las fuerzas que impulsan el futuro, menos probabilidades hay de comprenderlo bien.

Puedes asumir que el futuro funcionará como hoy. En 2001: Una odisea del espacio, el astronauta Dave llama a Tierra desde Júpiter, desde una cabina telefónica. Incluso el brillante Arthur C. Clarke fallaba en algunas cosas.

Así que detén la excesiva recopilación de datos. Esto evita que realices experimentos significativos. Es mejor hacer poco, vender poco y aprender mucho.

El fracaso es inevitable

Hay dos tipos de padres en el parque: los del tipo "No hagas eso" y los del tipo "Dolió, ¿verdad?"¿Qué enfoque ayuda a que el niño aprenda más rápido? ¡Auch! De hecho, todo aprendizaje depende del desarrollo. ¿No lo crees? Toma una hoja de papel y haz un dibujo de tu perro. Tus amigos y familiares serán capaces de decirte a qué edad dejaste de aprender a dibujar. Habla un idioma extranjero o toca un instrumento y entenderás el punto. No importa tu edad o estatus profesional, si no lo has hecho antes, inevitablemente fallarás antes de tener éxito.

Entonces, ¿cómo fallar sin convertirte en un fracaso? Aprende de los capitalistas de riesgo y de los cazadores de tesoros: cubre tus apuestas. Diversifica tus proyectos. Realiza varios intentos para una misma meta. Enamórate del problema, no de tu solución. Inevitablemente, no estará del todo bien, por lo menos en estos momentos. Comete errores de manera temprana, y a menudo fuera de la vista de los demás.

La innovación se produce desde fuera hacia dentro

La función principal del ritmo de una organización es mantener el equilibrio. Tú marchas al ritmo de la eficiencia y la calidad. La variación es el enemigo. El problema es que la innovación se produce a través de la variación. Y cada vez que inicias cualquier cosa 'anormal', los anticuerpos de la organización te atacan.

Las revoluciones empiezan desde afuera hacia adentro. Es la periferia insatisfecha la que agita las cosas, porque para ellos el riesgo de hacer algo radicalmente nuevo y la recompensa de mantener el statu quo está invertida. Piensa acerca de la insolvente Apple de finales de 1990, Gandhi y su marcha hacia el mar, o Bob Dylan: "Cuando no tienes nada, no tienes nada que perder".

Olvida a la parte media de la organización, donde los mandos medios patrullan las fronteras. Haz lo que los grandes médicos o investigadores hacen. Toma el caso difícil y la causa perdida. La parte media los evitará como la peste porque no hay antídoto. Esto te dará el margen de maniobra que tanto necesitas. Haz todo lo posible para corregir el problema o para curar la enfermedad y aprende qué funciona y qué no. Rápidamente adapta las estrategias ganadoras, desarrolla métodos basados en tus conclusiones, y aplica esas lecciones en todas partes. Pronto, los milagros se vuelven replicables y escalables.

El conflicto constructivo supera al consenso

Pasa una tarde en un laboratorio de biotecnología de clase mundial o asiste a una reunión de facultad en una universidad de primera categoría, y casi podrás sentir los empellones intelectuales. En el peor de los casos, se siente como si los políticos en Washington trataran de destruirse unos a otros sólo para obtener la ventaja. En el mejor de los casos, se siente como si Miguel Ángel y el gremio dorado del artesano florentino estuvieran construyendo una obra maestra a partir de una losa de mármol defectuoso. La tensión positiva moldea la creación naciente como un caramelo suave hasta que se transforma en algo sublime. Demasiados líderes se enfocan en construir consensos en primer lugar. Pero eso debe venir al final.

¿Y qué si no vives en Cambridge o en Tel Aviv o en las colonias frecuentadas por artistas? Es probable que puedas nombrar a algunas personas que piensan diferente a ti. Por supuesto que son molestos porque no quieren hacer las cosas de la manera en que tú las haces, la manera correcta. Pero no puedes tener una asombrosa síntesis, soluciones híbridas o desarrollar un artilugio impactante que gane la feria de ciencias sin cierta competencia. Si no tienes una oposición leal, podría ser el momento de crear una.

La innovación va en ciclos

Si alguna vez has caminado por un sinuoso sendero de montaña, sabes que las vistas se vuelven más espléndidas a medida que escalas más alto. Con cada paso, más y más queda revelado. Te vuelves más listo a medida que avanzas y comienzas a ver lo que era imposible que notaras desde el suelo. El error trágico del escalador principiante está en creer que puede ver por encima de la próxima cumbre. Mientras tanto, un precipicio escarpado puede rápidamente poner fin a incluso los planes mejor trazados.

La historia está llena de relatos de aquellos que optaron por creer en su estrategia, incluso cuando sus sentidos y la experiencia les indicaban lo contrario. La única diferencia real entre la tragedia del Donner Party y la expedición de Lewis y Clark es que, en algún momento, los últimos escucharon guías poco convencionales, hicieron ajustes dramáticos en sus planes, y volvieron a trazar sus mapas sobre la marcha. Y sí, la suerte siempre juega un papel importante, pero sólo para aquellos que están abiertos a ella. Los innovadores que viven para contar la historia de sus aventuras rara vez se mueven en línea recta.

Practica haciendo girar tu proyecto, vuelve sobre tus pasos y reconsidera lo que puedes haber pasado por alto. Construye prototipos y ve qué funciona y qué no. Dale suficientes vueltas y todo lo viejo se volverá nuevo otra vez.

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*El autor es profesor clínico de administración y organizaciones en la Escuela de Negocios Ross de la Universidad de Michigan.


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