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Columna invitada

La eurozona mostrará mejorías en 2014

Este año, el PIB de la región caerá otro 0.3% y será hasta el siguiente año cuando crezca 1.4%; al Banco Central Europeo le espera un año con más retos para mantener la estabilidad financiera.

Por: Mohamed El-Erian |
Lunes, 25 de febrero de 2013 a las 12:26

NUEVA YORK — La Comisión Europea (CE) publicó el pasado viernes sus previsiones económicas de invierno para la eurozona. Muestran una mayor contracción económica y el empeoramiento de la dinámica de la deuda este año, dando lugar a la estabilización y recuperación económica a partir de 2014 (y quizás más allá). ¿Pero será así?

Empecemos con las cifras oficiales, centrándonos en cinco puntos:

- Después de una contratación en términos reales de 0.6% en 2012, se prevé que el PIB de la zona euro disminuya en otro 0.3% en 2013. En consecuencia, y a pesar de pronosticar una mejora de las perspectivas presupuestarias, la carga de la deuda mantendría su trayectoria ascendente, elevándose en otros dos puntos porcentuales del PIB. Mientras tanto, la alarmante situación de desempleo empeoraría, con un aumento en la tasa global desde 11.4% a 12.2%.

- Estas decepcionantes proyecciones no se limitan a las atribuladas economías periféricas. Se prevé que las economías más grandes en el núcleo de la zona euro crezcan marginalmente (Alemania al 0.5%) o se estanquen (Francia). Y ante esto, el desempleo en esos países medulares se elevaría.

- Italia y España, consideradas acertadamente por muchos como esenciales para la estabilidad de la eurozona, se contraerán en 1.0% y 1.4%, respectivamente. Esto elevaría el desempleo hasta el 11.6% en Italia y a un impresionante 26.9% en España.

- La dispersión intra-eurozona seguiría siendo considerable. Con una proyectada tasa de crecimiento de 3%, Estonia volvería a liderar el grupo, mientras que Grecia, cuya economía se espera se contraiga otro 4.4%, nuevamente se colocaría en el último lugar.

- Por último, la CE prevé una recuperación notable en 2014, aunque esto no contempla los probables cambios en la política fiscal. En concreto, se pronostica que cada país de la eurozona (excepto Chipre) crecerá, con una tasa de crecimiento de la zona alcanzando el 1.4% ; alentador, aunque no lo suficiente como para cambiar drásticamente el panorama del desempleo.

Si estas proyecciones son creíbles, apuntan a una mayor fragilidad socio-política en 2013. Específicamente, la ola de descontento popular que recorre toda Europa persistiría. Las manifestaciones en las calles seguirían siendo un tema recurrente, en particular en las economías periféricas. Y las estructuras políticas tradicionales estarían sometidas a una mayor presión, sin una durable alternativa emergente en el corto plazo.

Mientras más tiempo persista este malestar, mayores son los desafíos que enfrenta el Banco Central Europeo en su afán (hasta ahora exitoso) de mantener la estabilidad financiera, lo que refuerza la opinión de que el BCE puede proporcionar un puente hacia un destino mejor, pero no puede, por sí mismo, suministrar ese destino.

Todo esto debería hacer sonar las campanas de alarma en las capitales nacionales, así como en la sede de la CE en Bruselas y del BCE en Frankfurt.

Se necesita un renovado esfuerzo para avanzar en las principales iniciativas regionales (incluyendo fortalecer la unión monetaria con una mayor unión fiscal y bancaria y una mayor integración política) y para garantizar una mejor combinación de políticas estructurales y macroeconómicas en varios países.

Este urgente llamado a la acción se amplifica por lo que creemos son proyecciones todavía demasiado optimistas de la CE. Por ejemplo, PIMCO proyecta que la zona euro podría contraerse en 1 o 1.5% este año en lugar del 0.6% que plantea la CE.

Es imperativo que los políticos aprovechen el actual puente establecido por el BCE, actuando ahora para ofrecer a los ciudadanos una mayor esperanza de un cambio significativo. De no hacerlo, los desafíos políticos aumentarán, y la zona euro encarará un creciente número de reacciones disruptivas relacionadas con factores económicos, financieros, políticos y sociales.

Sería una gran vergüenza - de hecho trágica - si los políticos europeos decidieran esperar a una crisis más profunda a fin de hacer uso de la valiosa oportunidad que les ofrece el BCE.

Mohamed El-Erian es CEO y codirector de inversiones de PIMCO. También dirige el Consejo estadounidense de Desarrollo Global.


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