Columna invitada

Desigualdad económica, el reto en EU

La creciente exclusión que vive el país es su principal amenaza, dice Eleanor Bloxham; la aplicación de normas más estrictas en el mercado puede ayudar a cerrar esta brecha.

Por: Eleanor Bloxham* |
Martes, 17 de diciembre de 2013 a las 06:03

Mientras los compradores corren a toda velocidad hacia la Navidad, el número de personas que vive en dificultades económicas va en aumento.

Nos enfrentamos a una economía de "exclusión y la desigualdad" en la que "los corazones de muchas personas son presas del miedo y la desesperación, incluso en los llamados países ricos", escribió el papa Francisco, Persona del Año de la revista Time, a finales de noviembre.

Los senadores estadounidenses escribieron a la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC, por sus siglas en inglés) justo antes del Día de Acción de Gracias que el 95% de la recuperación de los ingresos desde la crisis ha llegado a apenas el 1% de la población.

La principal amenaza para el capitalismo hoy en día es la creciente desigualdad y las crisis que destruyen las vidas de los menos capaces de absorber los impactos. El ingreso promedio real, escribieron los senadores, es más bajo de lo que era en 1999.

Hay mucho que se puede hacer para cambiar el rumbo, si unimos voluntades. Pasos pequeños y concretos en las políticas públicas podrían ayudar a hacer que los beneficios del capitalismo estén a disposición de todos. Tenemos que decir "no a una idolatría del dinero" y "no a un sistema financiero que rige en lugar de servir", escribió el papa Francisco.

Regla Volcker

Las medidas tomadas en los casi tres años y medio de la Ley Dodd-Frank, junto con otras acciones, podrían ayudar.

Los reguladores financieros aprobaron un requisito de la Ley Dodd-Frank, conocido como la Regla Volcker, que limita la capacidad de los bancos para realizar operaciones por cuenta propia. (Las operaciones por cuenta propia se producen cuando un banco comercial actúa en su propio beneficio y no a nombre de sus clientes). Si bien la regla no es perfecta, es un importante paso hacia adelante. Los CEO tendrán que acreditar que sus empresas están siguiendo esta regla.

El génesis de esta normatividad provino de discusiones celebradas en 2008. Como antecedente, a finales de 2006, los bancos de inversión estaban otorgando bonificaciones récord por ganancias históricas. Y alcé la voz sobre ello porque una parte considerable de esos ingresos provenían de ganancias de operaciones y otras actividades que no creaban un valor económico sostenible.

En diciembre de 2006, The Wall Street Journal informó que Lehman iba a "adjudicar acciones valoradas en 186 millones de dólares (mdd) durante los próximos 10 años" para retener al presidente ejecutivo Dick Fuld "al cambiar los términos de la concesión de acciones que databan de una década atrás".

Una columna lateral del artículo del Journal mostró los pagos realizados en 2005 a los titanes de Wall Street. En Goldman, Hank Paulson había ganado 38.8 mdd, mientras que Lloyd Blankfein ganó 30.8 mdd. En Merrill Lynch, el pago de Stan O'Neal fue de 35.5 mdd, y en Bear Stearns, James Cayne obtuvo 30.3 mdd. De estas empresas, solo Goldman ha sobrevivido.

De 2005 a 2007, la cartera de negociación de Goldman Sachs estaba duplicada en riesgo bajo sus propios estándares, y Lehman dependía cada vez más de las ganancias por operaciones, de acuerdo con sus estados financieros. Además, las fusiones entre los bancos de inversión y comerciales estaban cambiando las culturas corporativas -y no para bien-. Como resultado, los trabajadores eran alentados a impulsar productos en lugar de poner primero las necesidades del cliente.

Así, en 2008, apoyé la prohibición de las operaciones por cuenta propia porque creía que no proporcionaban beneficios a largo plazo, alimentaban gratuitamente los cheques de pago de los CEO e impulsaban riesgos excesivos para los bancos y sus clientes.

Hoy en día, los motivos de esa prohibición no han hecho más que fortalecerse. Ahora sabemos que los megabancos han estado involucrados en la actual manipulación de una amplia variedad de mercados en los que operan -y han continuado participando en operaciones excesivamente arriesgadas como el caso de la Ballena de Londres de JPMorgan-. Por otra parte, su capacidad de gestionarse a sí mismos es todavía un trabajo en progreso.

Crear capital, no operadores

La formación de capital es el corazón de la economía estadounidense. Y por una buena razón, los objetivos declarados de la SEC incluyen mantener mercados justos y facilitar la formación de capital. Un artículo de noviembre del New Yorker describió el papel de la SEC e hizo esta declaración: "Proteger la formación de capital significa, en efecto, proteger a Wall Street". Pero realmente el rol indicado es "facilitar la formación de capital". Hacer esto requiere de confianza en nuestros mercados y eso, en efecto, significa vigilar a Wall Street.

Para crecer, prosperar y crear puestos de trabajo, las empresas necesitan productores -no operadores- de capital pacientes y con visión de largo plazo. Como una medida de política y un impulso a la economía, un impuesto sobre las transacciones financieras ayudaría a este esfuerzo.

Es lógico preguntarse si realmente necesitamos leyes y reglas estrictas para el sector financiero. La respuesta es que: sí. Considera los resultados de una encuesta de septiembre de 2013, hecha por el CFA Institute y The Economist a 382 ejecutivos de servicios financieros globales y a 50 ejecutivos de empresas que dan soporte a servicios financieros. La mitad de los encuestados cree que "es difícil progresar profesionalmente en mi empresa sin ser flexible sobre las normas éticas", y que "ser demasiado rígida acerca de las normas éticas hará a mi empresa menos competitiva", y que "no es realista para nadie que trabaje en la industria de los servicios financieros adherirse a estándares éticos en todo momento".

Pero las leyes y regulaciones, al parecer, pueden mover a los profesionales descarriados hacia la dirección correcta. Un tercio de los encuestados cree que "en la industria de servicios financieros es más importante asegurarse de que las prácticas de negocios sean legales que éticas".

Incluso el expresidente ejecutivo de Goldman Sachs y el secretario del Tesoro, Hank Paulson, considera que una medida reglamentaria es importante: la gente ha visto a los bancos de manera injusta y "la política del Gobierno defectuosa" es la culpable, dijo en octubre. Pero independientemente de si ves a los bancos como víctimas o como villanos, las políticas importan.

Sueldos justos

El periodo de comentarios para otra importante medida de Dodd-Frank acaba de concluir. La sección 953 obliga a las corporaciones a revelar una relación del sueldo del CEO frente al del empleado promedio. La presidenta de la SEC, Mary Jo White, hizo un buen trabajo delineando una regla justa y útil con una aplicación flexible. Esperemos que la dependencia federal se mueva con rapidez para poner en práctica esa divulgación.

Debido a que los consejos directivos ya informan del pago del CEO a los accionistas, la única nueva información requerida es el pago del trabajador promedio. Las empresas tendrán la opción de utilizar técnicas estadísticas si tienen problemas para averiguar el salario promedio.

Los consejos no pueden hacer un buen trabajo de evaluación de riesgos o de cultura corporativa sin una mejor información sobre las tendencias salariales. Los consejos necesitan recabar datos más allá del salario promedio. Tienen que garantizar que la administración haya creado un modelo de negocio que pueda crear valor, mientras paga un salario digno. Tienen que hacer frente a la difícil situación de los empleados sin hogar, trabajadores que pasan hambre y miembros del personal que están a punto de perder sus casas. Y necesitan investigar las causas de la persistente polarización salarial.

Las mejoras en los requisitos del salario mínimo también pueden ayudar. Ha habido algunos éxitos recientes en este frente. La comunidad SeaTac del estado de Washington aumentó su salario mínimo a 15 dólares, y varios suburbios de Washington DC acordaron aumentar el salario mínimo al mismo tiempo. Estas son tendencias esperanzadoras.

El economista Dean Baker escribió hace un mes que un "estímulo agresivo para traer a la economía de vuelta a algo parecido al pleno empleo" daría a los trabajadores la posibilidad de negociar un salario decente.

Inspirado por el llamado de Warren Buffett por impuestos más altos sobre los ricos, Jon Justesen, un exitoso ganadero y candidato a gobernador de Oregon, quiere establecer un sistema fiscal más justo en ese estado, eliminando el impuesto sobre la renta sobre los ingresos menores a 100,000 dólares y gravar progresivamente aquellos con ingresos por encima de esa cifra. "Es un privilegio estar en condiciones de pagar una tasa de impuestos más alta... Este tiene que ser nuestro papel de liderazgo en el futuro", me dijo.

En el apogeo de la crisis financiera, al parecer ignorante de la profundidad de la desesperación y del sufrimiento humano, el presidente ejecutivo de Goldman Sachs, Lloyd Blankfein, señaló que estaba "haciendo la obra de Dios". Por el contrario, el Papa Francisco observó lo siguiente en noviembre: "¿Cómo puede ser que no sea noticia cuando una persona mayor sin hogar muere por congelamiento, pero es noticia cuando el mercado de valores pierde dos puntos".

Fomentar la resolución pública es una buena señal. Con 2014 a la vuelta de la esquina, es hora de que nos detengamos y pensemos sobre lo que estamos haciendo -y sobre lo que la frase "hacer la obra de Dios" realmente significa-.

Eleanor Bloxham es presidenta ejecutiva de The Value Alliance and Corporate Governance Alliance (http://thevaluealliance.com), una firma de educación y asesoría a Consejos directivos.


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