Descubren enfermedad del celular

Las personas pueden desarrollar “vibranxiety” y considerar al móvil como un miembro del cuerpo; con el tiempo, el teléfono los lleva a desarrollar sensibilidad en distintas partes de su organ

Por: Octavio Cárdenas |
Viernes, 02 de noviembre de 2007 a las 06:00
CNNExpansion
La migración de las redes, que soportan a alrededor de 90 millones de líneas telefónicas, iniciará a las 0:00 horas el sábado. (Archivo)
La migración de las redes, que soportan a alrededor de 90 millones de líneas telefónicas, iniciará a las 0:00 horas el sábado. (Archivo)

CIUDAD DE MÉXICO (Excélsior) — Los teléfonos celulares con cada vez más parte de nuestra vida diaria... y ahora resulta que también de nuestro propio cuerpo, al lograr sensibilizar otras partes del mismo y modificar nuestro mapa sensorial.

Fenómeno que podría afectar a unos 60 millones de mexicanos, pues de acuerdo con la Comisión Federal de Telecomunicaciones, a junio pasado 58.6% de la población del país tenía un móvil.

Recientes investigaciones de las universidades de Stanford y Nueva York, y de la Escuela Profesional de Psicología de California, dan  cuenta de esta situación al que han llamado vibranxiety, ringxiety o fauxcellarm.

Los dos primeros, palabras compuestas por ring (onomatopeya del sonido que produce un teléfono al sonar) o vibration (vibración) más anxiety  (ansiedad). Algo así como ansiedad del ring o de la vibración. Mientras que el tercero, fauxcellarm (falso miembro-celular), hace referencia al término médico síndrome del miembro falso o fantasma, toda vez que se presenta cuando se siente la vibración del teléfono móvil, pero éste no está vibrando o ni siquiera se tiene el dispositivo consigo, situación semejante a la que padece una persona a la que le ha sido amputado un miembro, según dichas investigaciones realizadas en Estados Unidos.

Aunque para Manuel González, académico de la Facultad de Medicina Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), este hecho no es similar al síndrome del miembro fantasma, porque éste se presenta por el mecanismo de la plasticidad cerebral.

"Cuando una zona del cerebro por cualquier motivo, como la amputación del miembro que controlaba, pierde su funcionalidad, las células (neuronas) que están al rededor empieza a tomar esas zonas y a redirigir funciones", explica.

Así, el grupo de neuronas que se encargaban del movimiento y sensibilidad del pie izquierdo, por ejemplo, al perder ese miembro empiezan a traspasan sus funciones a las neuronas de alrededor, presentándose un nuevo aprendizaje en el cerebro, para el cual ese grupo de neuronas corresponden al pie izquierdo, aunque ahora respondan a estímulos de otra parte del cuerpo.

En tanto que el vibranxiety o ringxiety es más un proceso de adaptación y habitación, un aprendizaje, menciona González.

"Sí es común que las personas que cargan su celular sientan que les vibran cuando no lo hace, porque como han tenido que aprender a recibir esos mensajes, han dado una nueva conciencia a esas partes del cuerpo y por eso se responde a estímulos a lo que antes no se les ponía atención", dice a Excélsior.

Y como buen catedrático, Manuel González pone un ejemplo: "Digamos que cargo el celular en la bolsa derecha del saco y, normalmente, antes no tenía que poner atención a esa zona, pero ahora le pongo atención porque sé que si vibra estoy recibiendo una llamada".

Así, poco a poco se va reacomodando el esquema sensorial corporal, volviendo más sensibles esas zonas, tan sensibles que ahora el  percibir un estímulo cualquiera como un simple y pequeño movimiento, se traduce como una llamada o mensaje al dispositivo móvil.

"Lo que pasa es que este nuevo reacomodo sensibiliza el esquema corporal, y entonces le empiezo a poner más atención a la zona donde  traigo el celular y que generalmente era una zona donde no había mayor necesidad de atención, como la cintura o el pecho. Hasta que se empieza a poner el celular ahí tengo que estar atento a cuando suene o

vibre y como esto es todo los días, poco a poco se reacomoda el  esquema corporal, se pone más atención inconsciente", agrega el académico de la UNAM.

Hecho que de alguna manera hace al celular parte del propio cuerpo.

"De alguna manera sí (se hace el celular parte del cuerpo),pero vendría a ser una rolongación del propio cuerpo. No es tan disparatado. Cómo sé que me van a hablar y voy a percibir sonido y vibración, a través de mi piel, de determinadas zonas de mi piel, es como me voy a dar cuenta de si funciona o no. De alguna manera el celular sí es una prolongación del cuerpo, pero que uno desarrolla. Es un proceso de adaptación y aprendizaje", comenta al tiempo que aclara que esto tampoco significa que nos estemos convirtiendo en máquinas.

"Nos estamos adaptando a prolongaciones de los sentidos, pero no es porque nos estemos mecanizando. Todo lo contrario, nos sensibilizamos más a cuestiones que eran mecánicas. Esto lo podemos ver muchas veces.

Por ejemplo, identificamos los tonos del celular y como ya tenemos ese precedente podemos oír con más facilidad el nuestro. Una escucha selectiva muy parecida a la que tiene una madre con el llanto del hijo recién nacido, que puede distinguir el llanto del niño a través de  muchos sonidos, simplemente por la predisposición o la atención que le pone".

Hecho que se replica con el celular. Al estar en un restaurante podemos oír varios celulares y no les pondremos atención hasta que escuchemos el nuestro, y no sólo por la vibración, sino también por eltono que sabemos le asignamos, lo que ejemplifica esta atención selectiva.

"Sí me ha pasado (creer que suena o vibra el celular, cuando no) y muchas veces me doy cuenta de que estaba rozando algo o era el movimiento del cinturón de seguridad. Son sensaciones que antes pasaban inadvertidas y por esta concentración de atención que hemos ido haciendo, de repente sentimos algo y lo primero que reviso es el celular, porque no estaba acostumbrado a recibir estímulo en esa zona.

Me ha pasado y he visto a muchas personas que les pasa", concluye González.

"Lo cierto, añade el catedrático, es que este fenómeno da muestra de la adaptación humana y la construcción que estamos haciendo cotidianamente de nuestra imagen corporal. Con el tiempo lo incorporamos al esquema sensorial y cualquiera lo puede ver cambiando de lugar el celular. Al principio se le van a pasar llamadas, en lo que se vuelve a desarrollar esa atención. Obvio, si se desarrolla en un lado se pierde en el otro".

Lo cierto es que pese a ser un fenómeno nuevo y casi nunca estudiado, es tan frecuente que se está convirtiendo en un chiste clásico de la era digital. Tan es así que Scott Adams, ha puesto en labios de Dilbert, —personajes de historieta creación suya—, la siguiente frase:

"Mi bolsillo está vibrando. Está bien y es normal, ya que me da la esperanza de que la situación podría extenderse al resto de mis pantalones".