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Tecnología

Revolución automotriz sin conductor

Los cambios introducidos por los vehículos de conducción autónoma afectarán a varias industrias; estos coches mejorarían la productividad laboral y alterarían al sector de los seguros para autos.

Por: Brian Dumaine |
Jueves, 15 de noviembre de 2012 a las 06:00

NUEVA YORK — Google ha demostrado que un coche capaz de autoconducirse puede viajar más de 482,800 kilómetros sin un accidente. Bueno, sí sufrió un golpecito en un estacionamiento, pero un ser humano iba al volante. Sus adaptados Prius de Toyota utilizan una impresionante combinación de GPS, radar y una cámara de mapas en 3D en el techo del auto que ‘ve' las señales de tráfico, los carriles y los peatones en tiempo real.

Google no está solo. En 2010, como parte del VisLab Intercontinental Autonomous Challenge, cuatro vans eléctricas sin conductor hicieron el recorrido de 13,000 kilómetros desde Parma, Italia, hasta la World Expo de Shanghai.

El mes pasado, California se convirtió en el tercer estado, después de Nevada y Florida, en legalizar los vehículos de conducción autónoma en las calles. La cuestión es que por ahora, un ser humano debe sentarse en el asiento del conductor, listo para asumir el control en caso de una emergencia.

En octubre, Nissan reveló un prototipo de conducción autónoma del Leaf, el cual la automotriz dice que podría llegar al mercado en 2015. GM, Ford, Toyota y BMW están experimentando con modelos similares.

Azim Eskandarian, director del Programa de Seguridad y Protección del Transporte de la Universidad de George Washington, dice que "la tecnología está aquí, pero el costo tiene que bajar. En 10 o 15 años veremos una mayor cantidad de estos autos".

Sin embargo, poco se ha reflexionado acerca de cómo podrían impactar estos vehículos autónomos a los negocios y alterar sectores que van desde los fabricantes de automóviles y las aseguradoras de automóviles, hasta las empresas de transporte y los fabricantes de acero, y en el proceso dejar un rastro de ganadores y perdedores.

Estos vehículos también podrían ayudar a impulsar la eficiencia en el consumo del combustible. Por ejemplo, el GPS podría identificar espacios vacíos de estacionamiento. Un informe publicado por el MIT Media Lab afirma: "En zonas urbanas congestionadas, aproximadamente 40% del consumo total de gasolina es de autos que buscan estacionamiento".

Por su parte, los expertos creen que los autos de conducción autónoma aumentarán la productividad. De acuerdo con un nuevo informe sobre los autos de conducción autónoma realizado por KPMG y por el Centro de Investigación Automotriz, el viajero estadounidense promedio actualmente pasa 250 horas al año al volante de un vehículo.

¿Qué pasaría si esas horas fueran usadas en contestar correos electrónicos o en el envío (legal) de mensajes de texto mientras el auto se conduce a sí mismo? Hay ventajas relacionadas con la responsabilidad legal también. Imagínate que los empleados ligeramente borrachos pudieran ser llevados a casa por su auto tras salir de la fiesta de la oficina.

La tecnología podría ser una bendición para la industria del transporte. Imagina largas líneas o ‘pelotones' de vehículos automatizados de 18 ruedas, a 30 centímetros de distancia circulando a toda velocidad por un carril especial de la autopista a 160 kilómetros por hora. Richard Wallace, del Center for Automotive Research, estima que los camiones de conducción autónoma aumentarían la eficiencia de combustible en 15% a 20%. "Sin conductores, sin paradas para cargar combustible o para comer, y nadie durmiendo por la noche en la cabina con el aire acondicionado prendido", dice.

En áreas remotas, donde la mano de obra es escasa, las empresas mineras podrían usar camiones gigantes que transporten toneladas de mineral sin un operador en el asiento. El gigante minero Rio Tinto, de hecho, ha desplegado exactamente este tipo de vehículos en el oeste de Australia. Debido a que ya no necesita conductores, ahorra hasta 100,000 dólares al año por camión.

Los autos ya contienen aproximadamente 100 millones de líneas de código informático para controlar los motores eléctricos, el frenado y la dirección, y características que son precursoras de la conducción autónoma como los sistemas de alerta de carril y control de tracción, gracias a las cuales los autos toman el control de los frenos y la dirección para evitar derrapes. A medida que los autos se vuelven más autónomos, las necesidades de software aumentarán; lo cual es una buena noticia para Google e Intel, el fabricante de chips está invirtiendo 100 millones de dólares en productos electrónicos para vehículos autónomos.

Los automóviles de conducción autónoma raramente chocan (en teoría, al menos), por lo que los vehículos pueden ser más ligeros, sin pesados marcos de seguridad, lo cual significa menos demanda de acero.

A medida que las preocupaciones por la seguridad disminuyen, las automotrices tendrán que rediseñar la noción misma de lo que es un auto. "¿Por qué no diseñar un auto como una oficina sobre ruedas?", pregunta Dan Sperling, director fundador del Instituto de Estudios del Transporte de la Universidad de California en Davis.

Tal vez el mayor obstáculo que enfrentan los autos de conducción autónoma es, como era de esperarse, los abogados.

La buena noticia es que esta tecnología debería reducir drásticamente las más de 30,000 muertes anuales en las carreteras de Estados Unidos. Según la American Automobile Association (AAA), los accidentes de tránsito cuestan a los estadounidenses 299,000 millones de dólares cada año. Pero, ¿quién será el responsable cuando los accidentes sucedan? Las adineradas automotrices y firmas de software que escribieron el código serán blancos más probables de los abogados de responsabilidad civil que el consumidor sentado detrás del (inutilizado) volante.

Sperling dice que "los vehículos de conducción autónoma crean el riesgo de un accidente catastrófico", lo que significa que el negocio de los seguros para autos tendrá que reinventarse. A medida que las tasas de accidentes caigan y la responsabilidad civil sea compartida con el fabricante, los conductores tendrán menos necesidad de tener tanto nivel de seguro. Para mantener su flujo de ingresos, las aseguradoras de automóviles tendrán que cambiar para dar cobertura a los fabricantes de automóviles o a las firmas de software que escriben el código; dependiendo de la táctica que adopten los abogados litigantes.

El cambio hacia los coches de conducción autónoma será evolutivo, pero la evolución va por buen camino. Ya estamos viendo los pequeños cambios en nuestros vehículos, como los sistemas de alerta de cambio de carril y los controles de crucero adaptativo. Tal vez en un futuro no muy lejano, seré capaz de escribir artículos como éste mientras viajo en mi auto.

Este artículo es de la edición del 12 de noviembre de 2012 de la revista Fortune.


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