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Columna invitada

Nadie necesita un teléfono de 6 pulgadas

El Huawei Ascend Mate no aporta nada nuevo a la causa de fusión teléfono-tablet, dice Adrian Covert; la competencia por tener pantallas más grandes no se traduce en mejores dispositivos, asegura.

Por: Adrian Covert |
Miércoles, 16 de enero de 2013 a las 12:38
Para el experto no hay ningún beneficio derivado del tamaño del teléfono de Huawei.  (Foto: Cortesía CNNMoney.com)
Para el experto no hay ningún beneficio derivado del tamaño del teléfono de Huawei. (Foto: Cortesía CNNMoney.com)
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Después de un año en el que vimos cómo los teléfonos de Samsung Galaxy Note de 5.3 pulgadas y Galaxy Note II de 5.5 pulgadas pasaron de ser curiosidades a productos de tendencia, no debería sorprendernos que la feria CES de electrónica de consumo sirviera de plataforma de lanzamiento para un smartphone de 6.1 pulgadas.

Pero sí nos sorprende... y es horrible.

El teléfono es el Huawei Ascend Mate. Cuando uno juega con el dispositivo es rápidamente evidente que Huawei no agrandó el teléfono para satisfacer alguna necesidad o carencia. No aportó nada a la causa de fusionar teléfono y tablet, ese nuevo híbrido denominado "phablet". Meramente aumentó el tamaño del Ascend Mate por amor a la novedad.

Asumir que un teléfono de seis pulgadas es una buena idea simplemente porque Samsung encontró el éxito comercial vendiendo docenas de millones de teléfonos con una pantalla de 5 pulgadas es una lógica defectuosa.

No soy el mayor animador de la locura del teléfono de 5 pulgadas, pero es un producto que la gente quiere, y está claro que Samsung hizo su tarea. Se pusieron a pensar cuán grandes podían hacer sus dispositivos Galaxy Note sin cruzar la frontera que los convertiría en armatostes inutilizables.

Pero el Ascend Mate no tiene esa reflexión que lo respalde. No hay ningún beneficio derivado de su enorme tamaño.

Cuando uno intenta sujetar un teléfono como un "teléfono" ya no se siente natural en ningún modo, es un problema.

Cuando un solo pulgar no alcanza a cubrir correctamente la superficie de la pantalla y la interfaz de usuario del teléfono no está diseñada para hacer frente a estas limitaciones, es un problema.

Al probar ese ladrillo gigante, me sentí como si fuera parte de una broma sacada directamente del mundo de Pee-Wee Herman. Y con el Ascend Mate en mi mano, tuve un momento de pánico irracional. Me preocupaba que esta abominación no se desvaneciera en el olvido, que no fuera la última monstruosidad de 6 pulgadas que viéramos.

Así como el éxito comercial del Galaxy Note ha aumentado -para bien o para mal- el tamaño de la pantalla del teléfono inteligente promedio por encima de las 4 pulgadas, este aparato algún día podría ser la norma.

Es una paranoia alimentada por el lanzamiento de Sony y Lenovo de emblemáticos teléfonos de 5 pulgadas, también en el marco del CES. Los rumores sugieren que el Galaxy S IV, tan rentable para Samsung, también será de 5 pulgadas.

Si un teléfono de 6 pulgadas tiene espacio entre los consumidores, ¿quién puede decir que lo próximo no serán unos smartphones diminutos como ratones?

Esta no es la primera ridícula carrera tecnológica en torno a las especificaciones. Lo hemos visto esto antes, con la velocidad de las computadoras, la potencia de los altavoces y los pixeles de las cámaras.

Esos enfrentamientos técnicos eran ridículos, acaso molestos, pero rara vez afectaban la experiencia de usar un dispositivo.

No obstante, no se puede evitar el tamaño físico de la pantalla. Para bien o para mal, es algo que encaras en cada interacción con tu teléfono. Y hasta la última gota de mi ser espera que el Huawei Ascend Mate sirva como una advertencia a la industria: los teléfonos más grandes no equivalen automáticamente a mejores teléfonos.


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