La indomable vida del Caribe
Un pueblo de Costa Rica es una manifestación fantástica de la conservación de la naturaleza.
Publicado: Miércoles, 31 de diciembre de 1969 a las
En Caño Blanco, don Gerardo, un sólido y bajito capitán al que le calculo unos 60 años, mira su gran reloj dorado. Prende su sistema de radio, desde el que surge la frase "¡pura vida!". La expresión, proveniente de una especie de torre de control náutica, le autoriza encender la lancha que nos llevará por los canales del Parque Nacional Tortuguero. Con 150 kilómetros lineales, el intrincado sistema de canales llega hasta Nicaragua.
La tripulación la integramos un empresario de India llamado Vishal, su esposa, el guía y yo. A la izquierda, nos observa una garza espátula rosada (platalea ajaja), cuyo pico chato, largo y redondeado explica el porqué de su nombre.
A los lados de los canales, pescadores de poblaciones ribereñas, como Parismina, pescan sábalos, pargos y robalos. La calma se quiebra al acercarnos al estuario del río Reventazón. "Hasta ayer el mar estaba tranquilo", dice el capitán. Pero hoy es distinto: los vientos alisios despiertan un temporal.
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Otra de las actividades que se realizan en Costa Rica es la pesca. (Foto: Stock.xchng)










