Viaje a través del desierto blanco
La virginidad del hielo, el silencio profundo y un clima impredecible se mezclan en la Antártida.
El crucero Príncipe Alberto tiene una función principalmente educativa. (Foto: Cortesía)
El continente blanco se encuentra en el Polo Sur a 1,000 km de América, y tiene una superficie de casi catorce millones de kilómetros cuadrados, sin contar las islas antárticas y las barreras de hielo. La capa de hielo que la envuelve puede llegar a tener hasta 4,000 metros de espesor. Se trata de uno de los sitios más inhóspitos de la Tierra y, gracias a eso, aún mantiene un aire virginal que lo vuelve todavía más mágico.
Son pocos los lugares en el mundo donde nunca hubo guerra, donde el medio ambiente es protegido, y donde las investigaciones científicas tienen prioridad. Silversea es miembro voluntario de la Asociación Internacional de Operadores de Turismo en la Antártida (IAATO, por sus siglas en inglés), que ha sido creada debido a la enorme preocupación que existe por el crecimiento de visitantes a la zona, que ya suman 30,000 al año. Reconociendo el impacto que puede producir esto en el cuidado del medio ambiente se ha establecido extender los procedimientos apropiados y así salvaguardar y proteger esta región tan salvaje y frágil.
De este modo, restringen el número de visitantes, se dan charlas obligatorias sobre actividades permitidas durante los desembarques, observan la vida salvaje, siguen planes de evacuación y emergencias médicas, y desarrollan un turismo responsable. La Antártida representa la más profunda manifestación internacional de paz en el mundo, así como también es la única región en la cual el reto y el esfuerzo se fusionan para proteger el medio ambiente de la manera más eficaz posible ante las expectativas del turismo. Gracias al compromiso y la contribución de cerca de 50 países en el Tratado Antártico, la Antártida ha sido designada como una reserva natural dedicada a la paz y a la ciencia.
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