Viaje a través del desierto blanco
La virginidad del hielo, el silencio profundo y un clima impredecible se mezclan en la Antártida.
Es asombroso escuchar las hazañas de estos auténticos exploradores, hombres aguerridos que lucharon contra todo pronóstico de supervivencia, sin radio ni radar, sin bases científicas como las que hoy existen, sin barcos vecinos capaces de socorrer al naufragio, ni helicópteros o avionetas, ni Zodiacs.
Hombres que afrontaban su expedición con un sencillo barco de madera para cruzar el lugar más inhóspito y helado de la Tierra, el clima más salvaje y las impredecibles temperaturas con no más abrigo que la ropa que traen puesta. Uno de estos pioneros fue el británico Sir Ernest Shackleton, reconocido como el más grandioso explorador polar, que empezó su asombrosa e inédita aventura en 1914, cuando el mundo estaba en guerra. Zarpó en el Endurance, un barco que contaba con 28 hombres de tripulación, de los cuales sólo siete habían tenido alguna experiencia anterior en la Antártida. Cuando su barco naufragó, Shackleton vivió junto a sus hombres la más desolada e increíble historia, para ser rescatados al cabo de dos años.
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Sir Ernest Shackleton es reconocido como el más grandioso explorador polar. (Foto: Stock.xchng)







