Dubai, la capital del lujo

El petróleo está por acabarse. Los sibaritas se encuentran prontos a llegar.

Publicado: Miércoles, 31 de diciembre de 1969 a las
Prohibido: despilfarrar y ser tacaños 5 - 5
Los emiratíes siempre se fijan en la administración de la riqueza de sus socios pares. (Foto: Cortesía SXC) Los emiratíes siempre se fijan en la administración de la riqueza de sus socios pares. (Foto: Cortesía SXC)
Dubai es importante como centro de negocios y ya busca el turismo de lujos. (Foto: Cortesía SXC) Dubai es importante como centro de negocios y ya busca el turismo de lujos. (Foto: Cortesía SXC)
Pasaban los días y para Khalid no llegaba el momento propicio para hablar "de negocios". Cuando le preguntábamos sobre nuestros proyectos, nos contestaba con frases como: "Para los musulmanes, tener dinero es aceptable, siempre y cuando se gaste sabiamente; no tenemos permitido despilfarrar, ni mucho menos, ser tacaños".

 "La abundancia es parte esencial de la vida y tiene dos niveles: el material y el espiritual". Pero entre todas las cosas interesantes que nos dijo, me quedo sobre todo con un refrán que me parece particularmente revelador: "Para conocer a las personas, observa cómo manejan la riqueza".

Finalmente, llegó el día de los veredictos: quienes corrieron con mejor suerte fueron unos brasileños que solicitaron apoyo para realizar una investigación sobre biocombustibles. Khalid juzgó que el proyecto ameritaba el financiamiento. La finlandesa, en cambio, no tuvo tanta fortuna: "Me dio mucho gusto conocerte -le dijo-; no me busques, yo te llamaré después". Del resto de los solicitantes no supe más.

Ya me había resignado a regresar a México con una gran experiencia de viaje, pero sin el dinero que necesitaba. Sin embargo, veinte minutos antes de salir al aeropuerto, Khalid me dijo que le parecía fascinante el concepto de "Disneylandia ecológica", pero que francamente él no sabía hacer negocios con mujeres.

 "Perfecto, no hagamos negocio -le contesté-, sólo dame un donativo". Khalid soltó una carcajada y sacó su chequera. Si bien todavía no he construido mi "Disneylandia", los animales del refugio están en mejores condiciones. Incluso nació un jaguar negro y lo bautizamos en honor a su benefactor como Khalid, o como le dicen los trabajadores, El Jalil.

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