Viaje a los fríos confines de la Tierra

Conoce las gélidas experiencias que un viajero relató a la revista Life & Style tras visitar Alaska.

Publicado: Miércoles, 31 de diciembre de 1969 a las
La despedida 6 - 6
lifestyle
Kim Kendall, pescador de salmón, nunca ha salido de Alaska. Su caso está lejos de ser excepción en Sitka, su pueblo. (Foto: Jorge Garaiz) Kim Kendall, pescador de salmón, nunca ha salido de Alaska. Su caso está lejos de ser excepción en Sitka, su pueblo. (Foto: Jorge Garaiz)
Jorge asegura que la pesca de salmón y cangrejo son unas de las principales actividades económicas de Alaska. (Foto: Jorge Garaiz) Jorge asegura que la pesca de salmón y cangrejo son unas de las principales actividades económicas de Alaska. (Foto: Jorge Garaiz)
En la pequeña ciudad, la Catedral de San Miguel, reconstruida después de un incendio, queda como vestigio de la influencia ortodoxa rusa en toda la región

Caminando por el pueblo, llegué a un pequeño muelle de pescadores locales. Un bote modesto llamó mi atención. Entonces pensé que se parecía al de Popeye.

Justo cuando comenzaba a fotografiarlo, una voz a mi espalda prometió que lo pintaría el año próximo. Era su dueño: Kim Kendall, un pescador de salmón que nunca ha salido de Alaska.

Le falta la falange del pulgar de la mano izquierda; me explicó que la perdió cortando madera. Su rostro lleno de arrugas y su larga barba blanca eran un registro fiel de los rigores del invierno en estas tierras; también reflejaban una paz interna que envidié. Una vez que lo retraté frente a su barco le dije adiós.

Era tiempo de regresar al mío. Zarpamos minutos después de que llegué a cubierta; Sitka se fue desvaneciendo lentamente en la densa niebla. El camino de regreso a casa comenzaba en ese momento.

Me esperaban tres días de mimos a bordo. En ese contraste está la clave para entender por qué volvería a hacer este viaje.

IR AL INICIO: El inicio de la travesía



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