Viaje a los fríos confines de la Tierra

Conoce las gélidas experiencias que un viajero relató a la revista Life & Style tras visitar Alaska.

Publicado: Miércoles, 31 de diciembre de 1969 a las
Montañas de hielo 5 - 6
lifestyle
Las cadenas montañosas son producto de la actividad volcánica de la región. (Foto: Especial ) Las cadenas montañosas son producto de la actividad volcánica de la región. (Foto: Especial )
Me despertó un reflejo verdoso que entró por la ventana de mi camarote. El barco navegaba lentamente por los fiordos, rumbo al glaciar Sawyer. Flanqueado por paredes verticales de 800 metros de altura, cortaba el agua salpicada de icebergs. De pronto, tuvimos frente a nosotros el imponente muro; otra vez la luz azul.

Un crujido extraño interrumpió el silencio; segundos después, un enorme pedazo de hielo se desprendió. El capitán San Giacomo maniobró con maestría para acercarnos lo más posible antes de emprender el camino de regreso.

La tarde en los fiordos estuvo acompañada de un buffet de mariscos dispuesto en cubierta. La neblina regresó por la noche, esta vez para quedarse.

Llegamos a Sitka, nuestra última escala, envueltos en una densa capa blanca y una llovizna ligera. Alaska mostraba por fin su rostro frío y áspero.  Me pareció justo: había sido muy benevolente.

Pueblo pequeño, en medio del bosque, Sitka tiene su espacio en los libros de historia por haber sido el escenario para la ceremonia de cambio de la bandera rusa por la estadounidense después de la compra de los territorios en 1867.

SIGUIENTE: La despedida



Zona de comentarios
Comparte esta liga: 
Imagen Usuario
identificado como: [Salir]
Restan  caracteres