Viaje a los fríos confines de la Tierra

Conoce las gélidas experiencias que un viajero relató a la revista Life & Style tras visitar Alaska.

Publicado: Miércoles, 31 de diciembre de 1969 a las
Vagando por Alaska 3 - 6
lifestyle
Juneau es la única capital estatal de Estados Unidos a la que no puedes llegar por carretera. (Foto: Jorge Garaiz) Juneau es la única capital estatal de Estados Unidos a la que no puedes llegar por carretera. (Foto: Jorge Garaiz)
El tono del viaje estaba fijado. La mañana siguiente me depositó en Wrangell. Salí a caminar por el pueblo antes de internarme en el bosque. Me advirtieron que debía ser cauto; los osos dominan el área.

Eso no impidió que media hora después me encontrara en una playa de guijarros, totalmente desierta, en la que de pronto descubrí el petroglifo de una ballena.

Me enteraría después de que hay 44 diseminados a lo largo de toda la playa; ni los arqueólogos ni los nativos actuales saben quién los grabó. Yo, por mi parte, regresé al barco convencido de que no necesitaba conocer ese dato para describir ese sitio como un lugar mágico. 

En Juneau, la segunda ciudad más poblada de Alaska y capital del estado, nos recibió una comunidad más entusiasmada por el clima que por la celebración del 50 aniversario de formar parte de la Unión Americana. "Esto no es Alaska", me comentaba la gente, y es que no habían tenido un día así de soleado y templado desde hacía dos años -algunos aseguraban que tres.

Las condiciones eran ideales para visitar el santuario de las ballenas jorobadas y el glaciar Mendenhall. En el embarcadero, el guía del grupo señaló un águila calva adulta posada sobre un barandal. 

El resto del grupo le dedicó dos segundos de su atención; yo saqué mi cámara y me fui acercando poco a poco, haciendo un disparo a cada paso, hasta que al final estuve lo suficientemente cerca para que su cuerpo llenara todo el cuadro. 

Con el último disparo emprendió el vuelo; los tres metros de envergadura de sus alas extendidas fueron un espectáculo inesperado. Cuando me reincorporé al grupo, el guía me recibió con ojos de pistola.

Valió la pena.

SIGUIENTE: Los espectáculos de la naturaleza



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