Pescando los placeres del mar
Conoce las maravillas de la pesca deportiva con el relato de Travel & Leisure.
Los peces suelen reconocer los anzuelos, por lo que es necesario utilizar distintos tipos si es que se quiere atrapar varias clases de peces. (Foto: Ilán Rabchinskey)
Para viajes en alta mar, los marineros aconsejan mantener la cabeza fija como si
trajeras una pata de palo. Que sea la cadera la que se mueva con la cadencia del barco. Y eso sí, la regla básica para los principiantes es no aventarse de la embarcación. Y menos en esta zona.
Nos ha tomado únicamente diez minutos (lo que equivale a media milla náutica) alcanzar aguas profundas. Al área se le conoce como el Cañón de Yucatán y tiene su máxima profundidad entre Cozumel y Playa del Carmen. En la parte trasera del barco, cinco cañas arrastran nuestra carnada; se usan diferentes tipos de llamadores para simular los alimentos favoritos de los peces grandes.
Algunos son coloridos, otros casi transparentes. Unos tienen cabezas metálicas, otros son curvos. Usar carnada viva en la pesca deportiva está prohibido, la razón es simple:
¡con carnada viva no hay engaño! Un marinero me explica que al wahoo, por ejemplo, le pones colores morados; al dorado le gusta el verde, al pez vela le gusta el rosa: "No se trata de salir nada más a dar vueltas, sino de salir a buscar tu pesca", remata. La elaboración de la carnada es fundamental.
Como dice mi amigo marinero, el pez escoge la carnada, no el barco de lujo, ni la caña de miles de pesos. Conforme ganamos velocidad nos adentramos en aguas más hondas y el mar estalla en colores turquesas. Sigo a detalle los movimientos de Pascual, que mantiene la mirada fija sobre los señuelos: llevamos dos cañas abiertas a los lados, dos abajo y la del capitán en medio.
Él es quien ve desde arriba cuando el pez se acerca y le avisa al marinero. Según me cuentan, el pez vela igual lo encuentras en el azul del fondo, que a diez metros de la superficie. Es un pez astuto, que cuando va detrás de la carnada, primero le pega con el pico, si la carnada no se mueve, no la toma.
Por eso cuando ven
que viene uno, preparan la caña y dan paso a la maniobra; tan pronto el pez prende la carnada, le sueltan el carrete para que tome carrera y
se la lleve. Con la caña el pescador siente cuando el pez se traga el cebo, entonces le cierra rápido al carrete y enrolla con fuerza hasta sentir que la línea se tensa: "Cuando enganchaste un pez que vas a liberar, el barco va en pura reversa siguiéndolo.
Lo tienes que ir correteando para que la pelea sea lo más corta posible. Cada vez que el pez vela brinca puedes ver cómo está peleando. Cuando sale del agua la línea dibuja una curva y queda suelta, ahí es cuando el pez aprovecha que el anzuelo se afloja y se sacude en el aire para soltarse.
Si tú no eres lo suficientemente rápido para volver a tensar la línea te escupe el anzuelo". Dicen que toma unos treinta minutos capturarlo, después lo suben acostado al barco, para que no le falte irrigación al cerebro. Liberan el anzuelo, el pescador se sienta en la borda, le toman la foto del recuerdo y el pez va de regreso al agua.
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