Pescando los placeres del mar

Conoce las maravillas de la pesca deportiva con el relato de Travel & Leisure.

Publicado: Miércoles, 31 de diciembre de 1969 a las
El viejo y el mar 3 - 7
La comida de la Riviera Maya suele ser fresca, recien salido del mar, el pescado se pone a cocinar. (Foto: Ilán Rabchinskey) La comida de la Riviera Maya suele ser fresca, recien salido del mar, el pescado se pone a cocinar. (Foto: Ilán Rabchinskey)
En 1952, Hemingway publicó por primera vez El viejo y el mar en la revista Life. En 48 horas se vendieron más de cinco millones de copias. La historia trata de un viejo pescador a quien todos consideran acabado.

Cierto día, el viejo se hace a la mar en compañía sólo de sus pensamientos y sus sueños. Entonces un enorme pez pica su anzuelo. El anciano se da a la batalla; es la fortaleza de un pez enorme, contra la constancia de un viejo pescador. El pez es doblegado, el viejo amarra el cuerpo al bote y toma camino de regreso a la costa. En el trayecto enfrenta el ataque de los tiburones, que se devoran su pesca.

Cuando por fin el anciano regresa a la aldea, lo hace con un enorme esqueleto de pez amarrado a su bote. doblegado, el viejo amarra el cuerpo al bote y toma camino de regreso a la costa. 

En el trayecto enfrenta el ataque de los tiburones, que se devoran su pesca. Cuando por fin el anciano regresa a la aldea, lo hace con un enorme esqueleto de pez amarrado a su bote. Los otros pescadores miran con asombro los restos, le miden el largo y alguien exclama: "¡Ése sí que es un pez!".

Eanzuelo_1.jpgn la pesca deportiva, las fotografías son esos "esqueletos" que avivan la memoria de una buena captura... Y justo cuando pienso que algún día regresaré por la mía, los gritos de Pascual me sacan de mi estado contemplativo: "¡Vas para abajo! ¡Ya picamos algo!". Reacciono y bajo a la popa. Con mi pata de palo imaginaria me apropio del trono blanco a mitad de la cubierta. 

Un marinero me alcanza la caña y sólo oigo que me gritan: "¡Jala, jala!". Enrollo con fuerza; si pierdo tensión en la línea, el pez se soltará. Luego de minutos, saco del agua un bonito, una especie pariente del atún. Tan pronto volvemos al muelle,

se lo entrego a un marinero que lo enjuaga y filetea, lo baña en limón y salsa de soya, lo cubre con cebolla morada y me lo entrega convertido en el sashimi más rico y fresco que me he comido.

"Tú naciste para ser pescador y el pez nació para ser pez", dice el viejo en la novela.

SIGUIENTE: En alta mar



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