Pescando los placeres del mar
Conoce las maravillas de la pesca deportiva con el relato de Travel & Leisure.
Dejamos atrás la vía pavimentada para entrar a un camino combinación de terracería y brecha natural.
Luego de 25 kilómetros topamos con Tulum, ahí sólo había que avanzar otros 50 kilómetros para llegar a la reserva natural de Sian Ka'an, que en maya, significa "regalo del cielo".Y su significado es literal. Repleta de manglares, dunas y lagunas, alberga 23 sitios arqueológicos, es una de las mayores reservas de la biosfera en el mundo y ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad.
Por fin llegamos a las puertas del Pesca Maya Fishing Lodge, un lugar que en algún tiempo sirvió de base para grupos de observadores y naturalistas interesados en la reserva. Un camino de vegetación exuberante, habitado por flores, iguanas y cangrejos ermitaños, nos lleva a la cabaña principal. Como la mayoría de las construcciones de la zona, es rústica y básica.
Cuenta con una tienda d
e artículos de pesca y el comedor consiste en una larga mesa de madera donde los huéspedes comparten alimentos y experiencias de pesca. En el porche frente a la playa, las mecedoras y hamacas todavía oscilan con los restos de la última charla nocturna.
En las aguas bajas de oleaje turquesa más de un huésped se ha curado el insomnio pescando al amanecer. Todo esto me lo cuenta Jorge, el gerente de la villa. El lugar es como su casa; será por eso que en las cabañas los huéspedes ni siquiera cierran con llave las puertas.
Las habitaciones están acondicionadas con lo básico: camas de buen colchón, aire acondicionado, armario, baño, regadera, mosquitero. El generador de luz se activa a las 5:30 de la tarde y se desactiva al amanecer. Aquí los lujos están afuera; se divisan y se pescan.
Antes de ir a dormir, Jorge me recuerda que hay función de cine. ¿A qué hora? Es función continua toda la noche y no hay que pagar boleto, sólo salir a la terraza, escoger un punto, inclinar hacia atrás la cabeza y mirar arriba: millones de estrellas.
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Las langostas son una de las presas mejor pagadas de las aguas de Cancún. (Foto: Ilán Rabchinskey)






