Costa Brava, 'la perla' del Mediterráneo
Un paisaje agreste de rocas y zonas boscosas… y en su centro, la playa: una joya de la naturaleza.
Los pescadores se levantan al despuntar del día. (Foto: Guidinni Cortina)
Debo bajar la siguiente colina para que las puertas imaginarias de la ciudad-Dalí se abran a mi paso. Es extraño, pero justo en ese momento el sol brilla mucho más; me deja casi ciega. Estaciono el auto y no han pasado ni cinco minutos de andar por la ciudad cuando arribo a la caleta que baña el Mar Mediterráneo.
Abro la boca y no puedo cerrarla. Esto es mejor que estar dentro de una película de los cincuenta. Sólo necesito ponerme un bikini blanco para que aparezca James Bond con sus pantalones de lino y su sonrisa perfecta; o mejor aún: cerrar los ojos para ver cómo Salvador Dalí, que acaba de construir su casa en Portlligat (una caletilla a 10 minutos de Cadaqués), bromea con Federico García Lorca. Caminan como si nada especial estuviera ocurriendo, como si la geografía no acariciara sus mentes y el viento mediterráneo no hurgara en sus divinas inspiraciones.
* Ira Franco es colaboradora de T+L.
Ella asegura que Dalí dejó de gustarle en la adolescencia; aunque este viaje le devolvió la admiración por el artista.
SIGUIENTE: Descansando en un muelle al sol
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