Costa Brava, 'la perla' del Mediterráneo
Un paisaje agreste de rocas y zonas boscosas… y en su centro, la playa: una joya de la naturaleza.
La visión surrealista de Dalí sigue inspirando a artistas. (Foto: Guidinni Cortina)
No soy particularmente fanática de la pintura de Dalí –aunque debo aceptar que lo fui de adolescente–, pero su casa en Portlligat se me presenta, al fin, como un buen motivo para llamarlo “genio”. Es una obra incompleta, pero que no dejó de evolucionar hasta el último momento: los primeros cuartos son surrealistas, llenos de animales disecados (un gran oso polar/perchero del que penden cientos de collares exóticos recibe al visitante) y objetos rarísimos (joyas, sillones, cajitas) diseñados por el artista.
Más tarde se pueden ver otras influencias vanguardistas: allí está el cuarto “erizo”, diseñado en complicada acústica circular para que Gala pudiera platicar con sus amistades desde el centro y todos la escucharan. También está el patio final junto a la alberca, donde ya son visibles los influjos de Mr. Andy Warhol. Es difícil no salir de aquella casa con ganas de tomar un avión de inmediato para ir a redecorar la propia. Uno no puede más que sentirse espeluznantemente “normal” junto a la extravagancia del pintor catalán.
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