Dubai, un sueño en construcción
Hace ocho años, pocas personas podían ubicar esta ciudad en el mapa; hoy es el rostro contemporáneo

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Apenas se pisa tierra y Dubai comienza a sorprender por sus excesos. En los pasillos y salas de su aeropuerto internacional hay multitudes; no es una exageración, en varias zonas resulta difícil caminar. El complejo, recién ampliado, es imponente. En 2004 la iata (International Air Transport Association) lo consideró el mejor aeropuerto del mundo. Ése es apenas uno de los muchos premios que ha recibido, sin embargo, la maleta tardó en llegar a la banda tanto o más que en cualquier otra terminal aérea, lo que se entiende al saber que a este lugar llegaron 29 millones de pasajeros en 2006 (una cifra que alcanzará los 60 millones en 2010).
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Al salir del aeropuerto, el calor me hace recordar que estoy en el desierto. La primera imagen de la ciudad es un perfil de rascacielos que se dibuja tras un ambiente brumoso y polvoriento. La mayoría de los edificios está en construcción, a juzgar por las grúas que los rematan. Entre los ya terminados y en operación sobresalen las Jumerah Emirates Towers y la Rose Tower; 11 de los 20 rascacielos más altos de la ciudad no existían en 2005, y el ritmo de crecimiento no disminuirá. Para dejar constancia de ello está la estructura del Burj Dubai, que ya es la más alta del mundo y todavía no está concluida. El resultado de esta actividad frenética es que nadie puede jactarse de conocer Dubai.
* Autor: Rodrigo Garza
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